La eterna refundación de Radio Nacional

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Nota publicada en el Nº 13 de la Revista Fibra

Como sucedió con todo el arco de la comunicación, el cambio presidencial significó grandes cambios para los medios públicos, en general, y para el más antiguo de todos, en particular. Repaso de la versión kirchnerista y análisis de la actual gestión de la radio pública argentina.

La asunción de Mauricio Macri supuso un fuerte rediseño de la regulación del sistema de medios argentino. A fuerza de decretos, el gobierno tomó las riendas del marco regulatorio, haciendo especial hincapié en los medios públicos. En esta materia, el principal cambio fue la creación del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMCP) a través de los decretos 121, 132 y 237/20153.

En la órbita del SFMCP, con rango ministerial y dependiente de la Jefatura de Gabinete, se encuentran, además de Radio y Televisión Argentina S.E. (RTA – Radio Nacional, sus emisoras y Canal 7), la Agencia Télam, Educar S.E. (compartida con el Ministerio de Educación y productora de Depor TV, Paka Paka y Encuentro), el Centro Cultural Néstor Kirchner y Tecnópolis. Hernán Lombardi, ex Secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante la administración del actual Presidente, fue designado como titular de esta cartera.

El primer objetivo de la nueva gestión de los medios públicos fue la remoción y recambio de las autoridades de cada uno de los organismos y medios. La tradición gubernamental de los medios públicos argentinos naturaliza el recambio de autoridades ante una renovación presidencial. Los mandatos de estas autoridades culminaban en 2017, ya que la Ley Audiovisual buscaba alternancia con los cargos ejecutivos para evitar la alineación –que durante el kirchnerismo se mantuvo aún con esta medida por el alto poder que ostentaba el Poder Ejecutivo en el directorio de RTA– entre gobierno y medios públicos.

De esta forma, en los primeros meses de la gestión, Lombardi organizó el SFMCP y colocó nuevas autoridades en casi todas las unidades de negocio (las excepciones fueron Radio Nacional Folklórica y Clásica). El nuevo esquema de los medios públicos sostiene su dependencia del gobierno nacional. Además, resulta destacable que todas las decisiones tomadas en materia de re-regulación de este sistema fueron vía decreto y sin participación.

descarga-copy_fmtRadio Nacional durante el kirchnerismo

Los últimos años de kirchnerismo, luego de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), se caracterizaron por un refuerzo presupuestario y estructural del sistema de medios públicos. Por caso, RTA S.E. contó con un aumento del 200% entre 2009 y 2014, según los datos publicados por la Auditoría General de la Nación (AGN). Esto se volcó, entre otras cosas, a la renovación del equipamiento y la transformación edilicia de las emisoras.

Matías Ciampini fue Gerente de Emisoras de Radio Nacional durante la gestión de María Seoane (2009-2015). Para él, la renovación tecnológica y edilicia de todas las emisoras de Radio Nacional fue uno de los principales logros de su administración.“Había pocos recursos humanos. Había emisoras que estaban fuera del aire por no tener capacidades técnicas. Cambiamos de equipos valvulares a los de transistores. En materia edilicia se refaccionaron y pusieron en orden muchas emisoras”, explicó.

Ana Gerschenson, nueva directora de Radio Nacional, destaca la renovación de los transistores y el trabajo edilicio en muchas emisoras. Sin embargo, aseguró que algunas obras “se adjudicaron a fin de año, cuando ya se sabía del cambio de gestión, con irregularidades e incumplimientos de los contratistas”. Según Ciampini, “nadie entregó una radio en ruinas, se entregaron radios en obras –licitadas a principios de 2015 y adjudicadas a mediados– que fueron frenadas por la nueva gestión”.

Por otro lado, la falta de pluralidad política en la programación de Radio Nacional durante los años kirchneristas fue una de las principales características de la gestión.

Ari Lijalad fue coordinador del Área de Investigación Periodística desde 2009 a 2013. Lijalad afirmó: “El gran límite que teníamos nosotros en cuanto a la pluralidad era que la oposición, hoy oficialismo, decidió dejar de atendernos el teléfono. Es posible que a algún dirigente opositor no lo hayan tratado bien”. Pese a contar con amplitud de agenda para realizar las investigaciones periodísticas de la emisora, Lijalad encuentra que la radio le dedicaba mucho tiempo a desmentir la agenda de los grandes medios comerciales, como Clarín: “Entre la agenda oficial y la de contra-información, quedaba poco espacio para otros temas”.

En materia de federalización de las emisoras, buena parte de ellas avanzó en la producción de contenidos locales complementados con emisiones porteñas. Ciampini relató: “Las emisoras tenían pocos recursos humanos para producir contenidos y priorizamos la contratación de periodistas y equipos de producción. Entonces armamos contenidos serios y fuertes para cubrir 8 o 10 horas diarias de la programación y el resto para retransmitir programas de Buenos Aires. Es preferible retransmitir contenidos a que se produzcan otros con escaso contenido y de baja calidad”.

Cambio de autoridades en Radio Nacional

Ana Gerschenson, de trayectoria por distintos medios de gráfica y radio, fue nombrada al frente de la radio en el proceso de renovación encarado por Hernán Lombardi. Así comenzó un proceso de designación de nuevas autoridades en todas las emisoras que se combinó con el armado de una nueva programación.

Una de las principales banderas de la nueva gestión de Radio Nacional es la pluralidad política de las emisoras que componen la red. Para su directora, “la batalla por el pluralismo está ganada, nadie puede decir que no lo somos. A partir de esta situación que debió ser inherente a una radio pública, hay que ir por un criterio superador. Debemos profundizar en el federalismo y en el rol de una radio pública con las temáticas que no tratan otras radios comerciales. Otro ideal en la construcción de nuestra programación es el profesionalismo”.

Más allá de la declaración de principios, la designación de los nuevos directores de las distintas emisoras muestra algunos casos contradictorios con esta postura. Los ejemplos:

• Salta: Federico Robustiano Pinedo, periodista e hijo del senador de Cambiemos;

• Neuquén: Dalila Pinacho, abogada y ex vocera del empresario y terrateniente Joe Lewis;

• Mendoza: Gabriela Figueroa, periodista y ex vocera del radical Ernesto Sanz;

• San Rafael: Jorge Martínez, ex asesor de Sanz;

• Catamarca: Gustavo Cusumano, contador del PRO Catamarca.

Con estos casos, resulta difícil separar a la política de la gestión de las emisoras y, por sobre todo, de la dirección de sus contenidos.

La renovación total de las grillas de las distintas emisora simplicó la ruptura de 390 de contratos artísticos. Una parte estos pertenecían a periodistas contratados por la anterior gestión, señalados por ser “poco plurales” según el informe de la nueva administración.

Los distintos gremios se reunieron con la dirección de la emisora para frenar el despido, dentro de esos contratos, de un centenar de trabajadores tercerizados y precarizados. Fernando Pedernera, delegado gremial de Radio Nacional, explicó la situación: “Se salvaron a los trabajadores de distintos programas de las provincias donde se terceriza la producción y se contrata a redactores, productores y hasta a los operadores”. Según el periodista, este sistema de privatización encubierta de la programación es una estructura heredada que la actual conducción debe reconocer y cambiar: “Cuando quisieron cortar todos los contratos artísticos, también rompieron los de esos trabajadores que no tenían que ver con los conductores o periodistas”. Más allá del conflicto, Pedernera destaca: “Pasamos del ninguneo absoluto, incluso con persecución, de la gestión de Bauer y Seoane, a tener un canal de diálogo, aunque hasta ahora no se han notado los resultados”.

La nueva programación muestra, en gran parte, una búsqueda por no defender a ultranza las políticas oficiales. Sin embargo, sí puede decirse que al kirchnerismo militante de la etapa anterior se le opuso una línea editorial de marcado anti-kirchnerismo con voces públicamente opositoras a la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Al mismo tiempo, se destaca la presencia durante los fines de semana de periodistas que formaron parte de la anterior programación.

Los números de audiencia medidos por Ibope en algunos de los principales centros demográficos del país muestran que Radio Nacional AM 870 perdió el 75% de su audiencia en lo que va de 2016. Para Gerschenson, la pérdida de audiencia es una consecuencia coherente con los cambios en la lógica de la programación. “Al abrir la radio a todos los oyentes, no a uno determinado, aquellos que estaban acostumbrados a escuchar sólo un discurso concreto, se fueron a otras radios”.

Medir el éxito de un medio público por sus niveles de audiencia sería asimilarlo a las lógicas de las radios comerciales. La anterior gestión diseñó una programación que le hablaba a un sector de la sociedad seguidor del gobierno nacional. Más allá de su buen rendimiento en la planilla de los ratings, los objetivos públicos de la emisora (manifestados incluso por la LSCA) se encontraban resentidos. Como ya se dijo, la nueva programación muestra menos adicción a las políticas oficiales pero, también, un sesgo anti-kirchnerista. Construir una oferta plural, diversa y alternativa a los medios comerciales es uno de los principales desafíos de la actual gestión para la construcción de audiencia.

La propuesta de una cadena federal de Radio Nacional

Una de las principales apuestas de la gestión de Gerschenson es la creación de una programación federal que sea transmitida en todo el país. Para esto, cada una de las emisoras que componen la cadena de Radio Nacional deberán elegir una de las dos bandas por las que emiten (AM y FM) para producir una grilla propia y así dejar la restante para la emisión de la cadena federal. En palabras de la directora: “En todas las emisoras del país, hasta ahora se hacía dúplex porque tenían muy poca capacidad para producir contenidos. Estamos dividiendo la señal, buscamos el fortalecimiento de la programación local, principalmente a través de las AM por tener mayor alcance. Las FM, más urbanas, se transforman en una frecuencia federal en donde van a participar todas las emisoras del país, como mínimo con un columnista”.

Muchas de las emisoras ya comenzaron con el desdoblamiento de la señal y la retransmisión de la programación de la AM 870 que es netamente porteña. Sin embargo, Gerschenson aclaró que esto se debe a compromisos contractuales y que “la idea es que para el año que viene se incorporen más contenidos federales no producidos exclusivamente desde Buenos Aires, incluso en la AM 870 que será la frecuencia federal”. La diferenciación de contenidos entre AM y FM es tan importante como la producción de contenidos locales y la federalización de Radio Nacional. Será importante evaluar el armado de las grillas locales y su alcance que, como dijo la Directora, es diferente según qué banda se utilice.

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Este proyecto alertó a los gremios de trabajadores de Radio Nacional ante el peligro de reducción de los recursos humanos necesarios para el armado de las programaciones provinciales. Para Pedernera, parece “una barbaridad que se unifique todo en la transmisión porteña, en todo caso lo que hay que hacer es generar fuentes de trabajo para que las emisoras cuenten con la dotación necesaria para la producción de contenidos, hay emisoras de provincia con sólo 13 trabajadores”.

Radio Nacional sin política de Estado

El pluralismo político debe ser uno entre varios pilares de la gestión de cualquier medio público. Los contenidos federales, la diversidad de agenda, la participación de la ciudadanía en su gestión y la autonomía frente al recambio político deberían ser otras líneas organizadoras. Las continuas refundaciones de los medios públicos atentan contra la marca y el contrato de escucha, dos capitales necesarios para toda radio. El inicio de la gestión de Cambiemos mostró poco respeto por el marco regulatorio vigente. De ahí, una base movediza para los avances que se pudieran lograr durante su gestión: el próximo gobierno se sentirá con el derecho de hacer borrón y cuenta nueva.

La propuesta de generar una Cadena de Radio Nacional que retransmita para todo el país contenidos generados por todas las emisoras forma parte de un válido intento por federalizar las voces. Sin embargo, quedarse a mitad del río provocaría una mayor concentración geográfica en la producción de los contenidos.

De esta forma, es necesario que se tomen medidas en el plano regulatorio para que los medios públicos logren una autonomía económica y, consecuentemente, política de los gobiernos de turno. Sólo así se logrará que Radio Nacional se transforme en una verdadera emisora pública.

1 Decreto 12/2015 de Jefatura de Gabinete, disponible en: http://bit.ly/2fZrmXG

2 Decreto 13/2005 de Modificación de la Ley de Ministerios, disponible en: http://bit.ly/2fyawMs

3 Decreto 237/2015 de Jefatura de Gabinete, disponible en: http://bit.ly/2fmcm2t

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