Entrevista a Matías Ciampini

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Entrevista al ex gerente de emisoras de Radio Nacional en el período 2009-2015, realizada el 18 de octubre de 2016. Versión completa de la publicada en Revista Fibra.

ciampini
Fuente: gruporadioescuchaargentino.wordpress.com

¿En qué situación estaban las distintas emisoras cuando llegaste y en qué aspectos se trabajó con mayor intensidad?

Hay tres partes en las que dividimos el diagnóstico de situación. La parte de la técnica, lo edilicio y los recursos humanos. Eso fue lo primero que charlamos con Bauer y me pidió que recorriéramos el país para hacer un balance de cada una de las emisoras en esos aspectos. Se concluyó que los tres aspectos estaban en una situación bastante compleja. En materia de recursos humanos los salarios se habían dignificado un poco pero no había una cantidad de personal ni diversificación del mismo acorde a lo necesario para una radio. En todas las radios del país había no más de cinco periodistas, todos eran locutores u operadores técnicos además de los directores y administrativos. Algunas emisoras muy pequeñas no tenían administrativos. La situación desde lo periodístico era precaria, se leían noticias. Los locutores conducían programas y hacían una especie de periodismo pero no eran periodistas específicamente. La otra parte era la técnica y edilicia que estaban en una situación precaria por la falta de inversión durante la década del 90. En los primeros años del 2000 se había puesto algo de plata para renovar algunas cuestiones básicas para no tener que salir del aire. La emisora de Iguazú estaba fuera del aire por problemas con la consola y el transmisor. En cuestiones técnicas estaba difícil la situación. Los empleados de cada una de las emisoras aportaban lo que podían para estar de una forma digna al aire. No tenían tecnología ni equipos. Eso fue lo otro que se encaró. Renovar transmisores para que tuviesen distancias razonables, se cambió equipos valvulares por otros a transistores.

 

¿Y en materia edilicia?

Lo que se hizo fue refaccionar y poner en orden muchas emisoras que con el tiempo se habían venido abajo, algunas más y otras menos. Todas las emisoras estaban bastante mal excepto dos o tres que habían tenido algún aporte desde los municipios o entidades locales. Algunas fueron refaccionadas y otras se las hicieron nuevas completamente como Jacobacci o Santa Rosa.

 

¿Qué evaluación podés hacer del desarrollo de las programaciones propias de las distintas emisoras?

A partir del diagnóstico que hicimos con Bauer, se encaró un trabajo sobre estos tres aspectos que iba a llevar varios años. Se estaba desarrollando cuando se interrumpió la gestión en 2015, llevaba ejecutado aproximadamente un 60% de lo planificado lo cual no es poco. Fue muchísimo y se revirtió la situación de la totalidad de las emisoras del país. A partir del 2010, después de la llegada de María Seoane, se empezó a trabajar paralalelamente en los contenidos. En líneas generales se hacían transmisiones locales que consistían en pasar música, locutores leyendo noticias al aire y alguna nota. Se trabajó con criterios más federales y una capacitación para que se trabajara periodísticamente. Acompañado a la incorporación de personal, que siempre faltaba, se trabajó en cuestiones relacionadas con lo periodísticos, investigación y contenido diario, general localmente la información, ser creadores y no redifusotes de las noticias. Ese fue un trabajo muy fuerte de María Seoane y su equipo de periodistas. Eso fue un cambio de cara para Radio Nacional, pasó de ser monocorde a sonar como una orquesta.

 

Aún así había emisoras que retransmitían contenidos de Buenos Aires…

Todas las radios retransmitieron siempre contenidos porteños en algún horario.

 

¿Eso quién lo definía?

Cada emisora definía de acuerdo al interés local y a la capacidad en cuanto al personal que tenían cuánto podían producir. En una radio había 15 personas y te decían que podían producir las 24 horas pero después era un tipo leyendo noticias y presentando temas de música, eso no era un programa de radio. Lo que priorizamos fue hacer programas con contenidos. Para eso hay que tener periodistas, productores, no menos de dos personas al aire, un operador, producción. Priorizamos hacer contenidos fuertes, completos para ocho o diez horas por día y después retransmisión de algunos programas de Buenos Aires que podían tener demanda. Con eso lo que hacíamos era darle mayor volumen a la radio. Priorizábamos la mañana para los contenidos locales y luego veíamos qué programas, como el de Wainfeld o Polimeni que federalizaban mucho, iban para las emisoras. Cada director lo decidía charlando conmigo o con María Seoane.

 

¿Cómo se articulaba con los distintos directores de las emisoras?

Al ser tantas emisoras, era muy complejo juntarse todo el tiempo. Lo que hacíamos era armar reuniones con las distintas áreas a nivel regional con 7 o 10 directores. Después cuando se trabajó sobre los contenidos con todo más esquematizado y ordenado en obras y técnica nos reuníamos con todos los directores dos o tres veces al año según la región. Más que capacitación era un acompañamiento y buscábamos que se entendiera qué pretendíamos para la producción de un programa. En las radios más pequeñas lo máximo que producían eran los mensajes al poblador, después leían un diario y hablaban al micrófono. Lo local vos lo tenés que tener bien presente pero además los convencimos de que tenían una red de compañeros en todo el país para exprimir contenidos. Así también federalizás de afuera hacia adentro, de las provincias hacia Capital.

 

¿Qué opinión te merece la instalación y diseño de una cadena federal que se transmita en una de las dos señales de las distintas emisoras de Radio Nacional?

Tenemos idiosincrasias y cuestiones muy diferentes entre las distintas regiones de nuestro país. Eso en primer lugar, creo que se puede llegar a hacer en algún rango horario y en algunos días para trabajar en la federalización de contenidos como se hace con algunos programas como el programa del Chaqueño Palaveccino que sale desde Salta y lo toman de todo el país. Ellos desde ahí dicen que tienen que federalizar pero LRA1 tiene un nicho propio. Si no tiene la calidad para salir desde LRA1 hay que trabajar para que la tenga. En el sentido de las dos frecuencias, cada lugar tiene su situación particular y la AM y la FM tienen requerimientos y públicos diferentes. Si no tenés el público para transmitir contenidos fuertes en ambas bandas, prefiero que se repitan contenidos de Buenos Aires o de otros lugares. Eso a que se hagan programas sin contenidos y chatos. Retransmitir programas de Salta en todo el país técnicamente se puede llegar a hacer masomenos pero no en las mejores condiciones porque no tenés el satélite para eso, lo tomás desde internet. Hoy de las 49 emisoras tenés 20 que la calidad de internet es muy baja y se corta constantemente. Hay un montón de cuestiones a trabajar para lograr eso. Federalizar la programación está perfecto pero con LRA1 inclusive, que no se haga un mundo aparte. A mí también me pasó.

 

¿Cómo se da la participación del resto de las emisoras en LRA1 o en las FM de Capital?

Existía a medida que había un requerimiento de información específica o algún informe relevante donde se los llamaba para que participen. Esa era toda la participación. No había un programa que se tomara de las provincias excepto “La Coca es Pa’l  Fernet” que salía desde Córdoba que es una radio que tiene las condiciones técnicas para conectarse y salir para el resto del país, está conectada por fibra óptica con LRA1 y ésta lo subía al satélite para que lo tomara el resto. Cuando ese sistema de conexión se expanda, va a ser mucho más fácil la federalización. En el transcurso tenés que planificar y capacitar a las emisoras para tener programación de calidad. Ese es el trabajo que se venía haciendo. En todo el país teníamos un promedio de 10 u 11 horas de producción local completa.

 

¿En qué estado estaban las obras de Rosario o Mendoza que fueron paralizadas? ¿Cómo fue el sistema de contratación?

Fue exactamente el mismo en todas las obras. Lo hicieron mas o menos las mismas personas. El pliego para llamar a licitación, la licitación y la adjudicación fue hecho por las mismas personas. Esas obras las estaba llevando a cabo la misma empresa que inauguró esta gestión en Jacobacci. Lo que pasó es que esa obra se había licitado hace dos años, la de Rosario y Mendoza se licitaron a principios de 2015, se adjudicó a mediados y la obra empezó cerca de fines de 2015. Esto con la diferencia que se dio entre diciembre y mayo donde los precios despegaron. Hubo un cambio de gestión que afecta a la continuidad de las obras, se paralizaron en el momento de la demolición, las empresas pidieron ajustes de precios y decidieron frenar las obras por no ponerse de acuerdo. No se entregaron radios en ruinas sino radios en el medio de una obra, demolidas. Acá nadie dice que hubo sobreprecios sino que se pidió que se recalcularan los números. Hubo un cambio de gestión y también un cambio de visión sobre qué inversiones hay que hacer. Los medios públicos me parece que no entran, tiene que ver con la política también.

 

¿Qué destacarías como positivo de la gestión?

Lo más positivo fue haber hecho que toda la gente que trabajaba en Radio Nacional y del mundo de los medios quieran ser parte de eso. Se hizo que Radio Nacional tuviese potencia, generación de contenidos, calidad, trabajo, técnica de última generación. Pasaron de ser lugares donde había personas que sólo cumplían un horario a lugares donde los periodistas querían trabajar. Eso tiene que ver con haber querido y haber logrado saltos de calidad en los aspectos que te mencioné. Lo que más puedo destacar es que se generó una relación entre las emisoras que les hacía saber que tenían compañeros en todo el país capaces de hacer periodismo ante una urgencia o ante una situación cotidiana. Eso es una herramienta comunicacional que se fue aceitando y trabajando. Nadie sabía nada de ninguna otra emisora, eran puntos que se autoabastecían. Generamos un vínculo humano y profesional entre todas.

 

¿Qué deudas pendiente quedaron?

Haber federalizado un poco más. Tiene que ver con la dinámica del tiempo y la tecnología que no nos terminó de acompañar. Se pueden hacer las cosas pero con calidad y bien es más difícil. En algunos lugares la tecnología no nos acompañaba, no teníamos buenas transmisiones diaria. Tiene que ver con un plan a largo plazo de extensión de la conectividad y la fibra óptica. Dudo que se llegue a dar una política de federalización como dice Gerschenson porque para eso se necesita inversión.

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